Una alimentación pobre en fruta y verdura puede ser factor de riesgo de ictus

Una alimentación pobre en fruta y verdura puede ser factor de riesgo de ictus

 

Cada año, en el mundo, más de 15 millones de personas sufren un ictus, o lo que es lo mismo, un accidente cerebro-vascular (ACV). De éstos, una tercera parte muere, otro tercio sufre una incapacidad permanente, y el resto se recupera. Pero, ¿qué es un ictus? Es la interrupción repentina del riego sanguíneo (y, por lo tanto, de la oxigenación) de algunas partes del cerebro, y se destruyen gran parte de neuronas con gran rapidez. Por eso precisamente es importantísimo actuar lo más rápidamente posible, dentro de las tres primeras horas.

¿Cuál es la sintomatología más habitual?

• Parálisis en la mitad del cuerpo
• Entumecimiento facial
• Vértigos
• Dolor de cabeza intenso y de golpe
• Problemas de visión
• Afasia. Es imposible articular una palabra

Pues bien, los factores de riesgo más habituales que nos pueden llevar a padecerlo son:

• Hipertensión
• Obesidad
• Sedentarismo
• Tabaquismo
• Contaminación

Y también una alimentación demasiado pobre en frutas y verduras o demasiado rica en azúcares y sal, que se oculta sobre todo en los platos preparados, precocinados, procesados, rebosantes de sal y de potenciadores del sabor. Está muy relacionado con nuestra conducta alimenticia, y todos podemos hacer algo para reducir el riesgo de sufrir un ictus.

Nos hemos aficionado demasiado a la comida industrial, no sabemos cocinar. Hemos de huir de ese tipo de comida que no es nada saludable, sobre todo entre los 21 y 34 años, ya que es durante ese período cuando nuestro cuerpo y nuestro cerebro se están formando, y nos pasará factura (tanto el cuerpo como el cerebro tienen memoria).

¿Cómo lo podemos prevenir a lo largo de nuestra vida? Pues muy fácil:

• Vigilando nuestra alimentación
• No fumando
• Reduciendo el consumo de alcohol
• Controlando nuestra tensión arterial
• Haciendo deporte (“no al sedentarismo”)
• Analíticas anuales
• Medicarse sólo en caso de necesidad y siempre correctamente
• Evitar el estrés
• Ser optimistas
• Y, por último, vigilar los dolores de cabeza extremos

En definitiva, llevando una alimentación y vida lo más saludable posible.

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