¿Quieres perder peso? Cuida tu flora intestinal y tu estrés

Existen estudios que nos dicen que seguir una dieta variada, cuidar nuestra flora intestinal (nuestra macrobiótica) y reducir el estrés son las tres medidas más eficaces y saludables para poder adelgazar.

Según una encuesta realizada por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, ocho de cada diez personas fracasan en sus intentos de adelgazar. Resulta terrible, y parece ser que el principal error se encuentra en haber confiado en una drástica reducción de calorías como única clave para seguir la dieta.

El contar calorías no basta para poder adelgazar, aunque lo acompañemos de un aumento del ejercicio físico. Si tu máxima es contar sólo calorías, no estás contando los nutrientes de cada alimento y puedes acabar encontrándote sin nutrientes en tu alimentación, o con un número muy por debajo del necesario.

Antes de ponernos a contar calorías y comenzar una dieta debemos pararnos a pensar en los nutrientes que necesitan nuestras células: “no es el control de las calorías diarias lo que nos hace adelgazar y mantener un peso correcto; es la calidad y la combinación de cada una de nuestras comidas”.

Tampoco debemos hacer dietas en las que se eliminen todas las grasas, o en las que los hidratos de carbono entren en fobia, porque ¿sabíais que entonces los excesos se llevan al campo de las proteínas? La media de la población consume más del doble de las que el cuerpo necesita.

Debemos seguir dietas que contengan, en cantidades correctas, todos los nutrientes necesarios y las sustancias protectoras, dietas tradicionales que son las que se asocian con menos problemas de salud, peso óptimo y mayor longevidad, como la dieta mediterránea.

Además, hay dos factores intrínsecos de cada persona que condicionan también el funcionamiento de las dietas: la genética y la macrobiótica.

Los genes no los podemos modificar, los heredamos, pero la macrobiótica sí que la podemos cuidar con nuestra lista de la compra (más fruta y verdura) y cuidando nuestro estrés, ya que puede alterar diferentes sustancias, lo que a su vez nos provoca alteraciones en el hambre y ansiedad.

Así que, ya sabéis, hay que comer sano, no en exceso, con alimentos ricos en nutrientes y procurando que nuestro estrés no nos domine. 



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