¿Quién paga la obesidad?

Unos 2.000 millones de adultos sufren sobrepeso u obesidad en el mundo, una cifra que aumenta a un ritmo sin precedentes y que ya evidencia una crisis de salud pública de dimensiones globales, según la Federación Mundial de la Obesidad.

La obesidad afecta a millones de personas, incluso a más que los que carecen de alimentos. ¿Cómo podemos permitirlo?

Tanto el sobrepeso como la obesidad son considerados factores de riesgo para numerosas enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, la diabetes o el cáncer, y esto esta costando gran cantidad de dinero a nivel social. Y nadie le pone freno a esta situación.

La transición a una alimentación poco saludable, influída por el desarrollo económico, la urbanización, el sedentarismo y el acceso a productos baratos de mala calidad, ocurre también en países que tradicionalmente han seguido una dieta mediterránea, y afecta a las clases sociales más castigadas por problemas económicos.

Se está dando el caso de que es mucho más barato comer cada día comida basura que productos básicos naturales.

y de cierta calidad alimentaria. ¿Alguien está prestando atención a esto? ¿Nadie es consciente del gran problema que tenemos de gasto en salud?

En las últimas dos décadas el peso medio de las personas en países como Reino Unido o Estados Unidos ha crecido 10 kilogramos ¡y todos tan contentos!

Frente a los prejuicios de quienes ven a los obesos como gente “irresponsable, vaga o maleducada”, cada vez hay más organizaciones que están empezando a hablar de un problema claramente social.

Es importante centrarse en las políticas y en los ambientes en los que elegimos lo que comemos. Se debería hacer una política de encarecimiento y llegar a restringir la promoción de los productos no saludables.

Y hay que favorecer el abaratamiento de los productos naturales y de cercanía, para así poder conseguir que mucha más gente pueda seguir una dieta saludable a un precio razonable.

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