¿Qué es la zeaxantina?

La zeaxantina es uno de los carotenoides (antioxidantes) más comunes que, junto con la luteína, se encuentran en los alimentos. La zeaxantina es la que da a las plantas y a los alimentos su color amarillo o rojo característico. Se encuentra en muchos alimentos integrales, en las espinacas, el brócoli, la calabaza, la espirulina y hasta en la yema de huevo. Si tomas habitualmente alguno de estos alimentos, es muy probable que estés comiendo lo suficiente de este carotenoide para obtener sus beneficios.

Tal como he mencionado antes, por lo general, cuando se menciona la zeaxantina, se la asocia a otro poderoso componente antioxidante, la luteína. Ambos carotenoides se encuentran en la retina del ojo, y esto quiere decir que son muy importantes para prevenir la degeneración macular relacionada con la edad. Recordemos que todos estamos expuestos a situaciones que pueden dañar nuestras células y radicales libres, y los antioxidantes son la forma en la que nuestro cuerpo se defiende contra ellos.

Al igual que las vitaminas solubles en grasa, algunos antioxidantes como los carotenoides se absorben mejor con algo de grasa. Por ello, la próxima vez que tomes una comida o un alimento rico en zeaxantina, asegúrate que vaya acompañado por alguna grasa saludable como el aceite de oliva, aguacate, nueces o semillas.

Se han realizado varios estudios que demuestran que la luteína y la zeaxantina ayudan a la salud ocular, disminuyendo la formación de cataratas, reduciendo los marcadores de estrés asociados con la retinopatía diabética y reduciendo la inflamación ocular.

¿Y dónde las encontramos?

1. En la yema de huevo y el maíz. Un estudio descubrió que la yema de huevo y el maíz contienen el mayor porcentaje de luteína y zeaxantina, más del 85% de carotenoides
2. En los vegetales verdes: espinacas, col rizada, nabo, coles, diente de león, mostaza y brócoli. Las verduras de hoja verde oscura no solo son una buena fuente de fibra, sino que también son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes.
3. En la calabaza. En una taza de calabaza cocida hay 2,5 mg de luteína y zeaxantina. Si te encantan las sopas o el pastel de calabaza, ¡es fácil de incorporarla en tu dieta!
4. En la espirulina: sólo una cucharada de espirulina proporciona cuatro gramos de proteína, junto con una dosis saludable de calcio, hierro, magnesio y potasio. La espirulina también es rica en luteína y zeaxantina.

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