¿Qué afecta a nuestro sistema inmunológico?

Si queremos tener una buena salud, es absolutamente imprescindible que nuestro sistema inmunológico esté en perfecto estado. Y, para ello, debemos de cuidar de algunos de los factores exteriores que nos lo pueden alterar.

Algunos de ellos son: el estrés prolongado, las dietas inadecuadas, los cambios bruscos de temperatura, la falta de sueño, nuestra actitud, nuestras emociones, nuestra personalidad, el consumo de fármacos, etc. Además, se sabe que la inmunodepresión está directamente relacionada con la obesidad.

En este sentido, uno de los puntos más importantes para reforzar nuestro sistema inmune es llevar una dieta saludable y equilibrada.

Si está en tu mente mejorar tu sistema inmunitario, deberás seguir estas recomendaciones:

• Aumentar el consumo de frutas y verduras
• Disminuir la ingesta de comida “basura” (precocinados, congelados o alimentos ricos en grasas)
• Reducir el consumo de azúcares y harinas refinadas
• Bajar o eliminar el consumo de bebidas alcohólicas, gaseosas y estimulantes
• Evitar el consumo de excitantes o drogas
• Respetar tus horas de sueño
• Realizar ejercicio físico

Todas ellas suponen cambios en nuestra manera de vivir y de comer, que favorecerán una buena salud en general, ya que nuestro cuerpo funciona bien si se alimenta bien y si se tiene moderación con los excesos. Se ha comprobado que la mayor parte de los problemas de nuestro sistema inmunitario son debidos al maltrato dado a nuestro cuerpo y, en especial, a nuestro entorno digestivo e intestinal.
Tenemos que ser realistas y darnos cuenta que nuestros intestinos y su flora son la gran base de nuestra salud. Por ello se les llama nuestro “segundo cerebro”.

Es en ellos donde los nutrientes son metabolizados y convertidos en las sustancias que necesitamos. Si no los hemos sabido cuidar y los hemos maltratado, no serán capaces de llevar a cabo su función, y nos veremos afectados a nivel de salud.

La mayoría de los déficits que hemos creado con el paso del tiempo, no los apreciamos hasta que tenemos la necesidad de utilizar nuestro sistema defensivo, que no es más que nuestro sistema inmunitario. Y la pandemia del Covid-19 es un buen ejemplo de ello.

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