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Sep 03

¿ Por qué cada vez somos más tontos ?

Si seguimos comiendo tan mal y respirando tanta porquería, las próximas generaciones serán cada vez un poco más tontas

Desde hace 20 años el coeficiente intelectual de la población ha ido disminuyendo. ¿Puede influir lo que comemos?
Pues sí. Esta es la conclusión a la que han llegado investigadores de diferentes países en un estudio publicado en la revista Intelligence.
Os preguntaréis cuáles son las causas que nos están llevando a esto. Pues parece ser que las causas del reblandecimiento de nuestro cerebro (que no deja de ser malo para nuestra salud y nuestro bienestar) son diversas. Son lo que llamamos ”interruptores endocrinos”, que no son más que una serie de sustancias químicas ajenas al organismo humano.
¿Cómo, ajenas?
Sí, nos encontramos con ellas a diario, porque están presentes en los alimentos que comemos y compramos (cargados de pesticidas y aditivos) y también en el medioambiente (los disolventes, el plástico o diferentes productos ignífugos), pero no son nuestras propiamente, sino que las adquirimos a través de diferentes medios externos (la comida, al respirar…).
Todas estas sustancias se van directamente a nuestra tiroides, y es esta glándula la que, con sus hormonas, influye en la formación del hipocampo y la corteza cerebelosa de nuestro cerebro, que son determinantes para nuestras capacidades intelectuales.
Y claro, cada vez las recibimos en mayor cantidad, lo que quiere decir que nuestras capacidades intelectuales están siendo más perjudicadas, ¡son menores!
Es obvio que no podemos vivir sin entrar contacto con todas estas sustancias que nos rodean, pero a lo mejor sí que podemos actuar en la medida de nuestras posibilidades sobre nuestro entorno, sobre nuestro modo de vida y, sobre todo, “en nuestra alimentación”.
Desconfiemos de conservantes, colorantes, acidulantes, edulcorantes, y de un sinfín de nombres que aparecen en las etiquetas de los paquetes en montones y montones de productos.
Deberíamos desconfiar de aquellos productos en los que aparezcan más de cinco componentes, pues nos están diciendo que son “poco naturales”. Procuremos tomar productos naturales, de cercanía, y lo mejor tratados posibles.
Y seamos conscientes de que nuestra alimentación supone gran parte de la base para la formación de nuestro cerebro.

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