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Ene 16

Nutrición infantil: mandarinas para prevenir la anemia

¿Sabías que la deficiencia de hierro es la causa más frecuente de anemia en la infancia? Los niños pequeños necesitan mucho más hierro que los adultos, y sin embargo muchas veces su apetito es limitado, y tienden a rechazar muchos alimentos ricos en hierro.
El hierro lo encontramos en abundancia en el reino vegetal, especialmente en las legumbres, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales, además de en algunas verduras, mientras que las frutas en general tienen poco, excepto si han sido desecadas (un ejemplo son los tomates secos).
Y os preguntareis: ¿qué tienen que ver las mandarinas con el hierro?
La razón es que el hierro vegetal se absorbe poco, pero las mandarinas son ricas en una sustancia, la vitamina C, que cuando se combina con el hierro de otros alimentos en nuestro intestino, consigue que lo absorbamos en mayor cantidad.
Muy importante: el hierro y la vitamina C deben estar a la vez en nuestro intestino, y por tanto, debemos tomarlos en la misma comida.
Si tomamos un plato de lentejas a mediodía y una mandarina en la merienda, no aprovecharemos el efecto de la vitamina C en la absorción de hierro. Pero sí lo haremos si las tomamos de postre cuando terminemos nuestras lentejas.
Desde octubre hasta finales de marzo es la época no solo de las mandarinas, sino de todos los demás cítricos, que también son ricos en vitamina C. Las mandarinas suelen ser las preferidas por muchos niños y niñas, por su sabor más dulce y porque les resulta fácil pelarlas y comerlas. Una o dos mandarinas, con un puñado de frutos secos y de semillas de girasol o calabaza, son el tentempié perfecto a media mañana o a media tarde. También se pueden tomar de postre.
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La alimentación por sí sola no puede curar la anemia, pero nos ayudará a mejorarla o prevenirla en el futuro.

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