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Abr 12

¿Mejor normal o light?

Esta es una pregunta que nos hacemos muy habitualmente frente a la estantería del supermercado. Pues bien, debemos saber que no todo lo que se denomina light tiene pocas calorías.

Sí es cierto que cada alimento tiene un valor energético: algunos más alto, como los aceites, mantequillas, azúcares, dulces, etc. Y otros, más bajo, como las frutas y las verduras. Pero esto es así de forma natural.

Una manera de restar el exceso energético a estos alimentos será tomándolos en versiones light. Pero debemos tener cuidado, pues los etiquetados no siempre nos dicen la verdad.

Leamos las etiquetas detenidamente, y tengamos claro que un producto, para poder llamarse light, debe tener un 30% menos que el mismo producto normal, de uno o más de uno de sus nutrientes. Si esto no se cumple, la etiqueta no nos está diciendo la verdad.

Por ejemplo, un caso muy fácil y claro será el de los quesos, ya que hay multitud que se denominan light o descremados. Para que lo sean realmente, deberemos mirar el porcentaje de materia grasa que contiene, y esta deberá ser lo más baja posible, con el máximo de contenido de agua.

Está claro que, si queremos perder peso, es clave el reducir el aporte calórico. Pero debemos tener presente que, para adelgazar, es necesario incluir en nuestra dieta productos saludables y alimentos con menor valor calórico (frutas y verduras), comer con moderación, beber suficiente agua y añadir 20 minutos diarios de ejercicio físico.

No debemos dejarnos llevar por la denominación light de un producto, y solo por ese motivo tenerlo como excusa para comer más cantidad de él, pues de esa forma nos estaremos engañando y no obtendremos los resultados que estábamos buscando.

Si queréis mi opinión, yo soy más partidaria de comer de todo, reduciendo cantidades y, en productos clave como los lácteos, tomarlos descremados. Sólo con esto nos podremos ahorrar un 10% de ingesta de grasas.

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