Las mujeres europeas con un mejor nivel de educación comen más fruta y verdura

Un reciente estudio de la Unión Europea ha comparado los hábitos alimentarios en 21 países, y este es uno de los ejemplos que más claro lo ha dejado: por un lado, una mujer portuguesa de 40 años con un alto nivel educativo y, por otro, un varón húngaro de la misma edad, pero de la clase social más baja de su país. Ella cumple con la recomendación de la OMS de comer al menos cinco raciones de fruta o verdura al día, mientras que él ni siquiera llega a una.

Los resultados de este estudio nos confirman que las mujeres comen de forma más saludable que los hombres. Y además, se ve que la gente de un nivel educativo más alto consume, en general, más fruta y verdura que la de un nivel menor y sigue, por lo tanto, una dieta más equilibrada.

Según la OMS, un 2,8% de las muertes anuales en todo el mundo son atribuibles al bajo consumo de estos productos.
Inglaterra es el país que tiene la mayor brecha social en cuanto a adquisición de estos productos saludables, mientras que España o Turquía se sitúan entre los que cuentan con la menor diferencia. Esto se debe a la posibilidad que tienen estos dos países de cultivar sus propios alimentos. Los países que más consumen estos productos son los que tienen más posibilidades de producirlos.

Además, tenemos que tener en cuenta otro factor: la accesibilidad a determinados alimentos insanos, que se concentra en zonas de menor estatus económico.

Una de las soluciones más evidentes que proponen los expertos es encarecer los productos insanos para equilibrar el mercado y mejorar la salud. Lo más importante sería, por supuesto, dejar de ingerir comida insana.

Por otra parte, es muy preocupante la desigualdad entre hombres y mujeres a la hora de alimentarse: los hombres son los que más riesgo tienen de padecer enfermedades cardiovasculares y por eso es necesario, desde la infancia, enseñar cómo comer, cocinar y apreciar los alimentos. Se ha visto que la publicidad de los productos más saludables va dirigida principalmente hacia las mujeres. Es esencial que la industria se dirija indistintamente a unas y a otros.

Tradicionalmente, las mujeres han sido las que tenían que diseñar los menús para toda la familia, y había fruta y verduras para que sus hijos comieran sano. Sobre ella recaía la responsabilidad de la dieta de toda la familia.

Pero esto está cambiando, y el hecho de que los hombres ahora se implican mucho más en esas labores es una realidad.

Esperemos que esto haga mejorar la manera de educar a comer.

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