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Jun 29

La alimentación, ¿cómo influye en el jet-lag tras los viajes?

Los que somos viajeros habituales tenemos muy claro que, tras un viaje de 12 horas o más en un avión, nuestro estado físico está, los dos días posteriores, algo “tocado”.
Pues sí, lo normal es tener algún dolor de cabeza, sensación de fatiga, insomnio, mareos esporádicos y, sobre todo, problemas digestivos (los malditos gases). Hay que tener en cuenta que siempre nos afecta menos viajar hacia el Oeste que hacia el Este, pero, aun así, nos afecta.
Tenemos que saber que existen estrategias para recuperarnos del jet-lag y poner el cuerpo en forma lo más rápido posible.
Partiremos de la base de que todos nos regimos por los ritmos circadianos o, lo que es lo mismo, las horas de luz, pero además tenemos un reloj interior o “reloj de la alimentación”. Esto quiere decir que es muy importante la hora a la que hacemos nuestras comidas, ya que, si éstas se ven alteradas, se altera también nuestra flora intestinal, y ahí empiezan los problemas digestivos.
¿Cómo podemos ajustar nuestro reloj interno? Pues está claro que con una buena nutrición.
Existe una dieta o, mejor dicho, existen unas pautas anti jet-lag, que recomiendo empezar unos días antes del viaje, ya que hay que “engañar al cuerpo”. Se trata de alternar días de ayuno con otros de comer normal, a lo que hay que sumar la limitación del consumo de cafeína, que solo estará permitido entre las 15h y las 17h.
La idea de estas pautas es “confundir” a nuestro cuerpo antes de hacer los cambios horarios que supondrá el viaje, y esto también puede hacerse de forma más simple dejando de comer 12 horas antes de cambiar al nuevo horario, pasando a tomar líquidos. Durante el vuelo, debemos tomar solo agua, y cuando lleguemos a destino, los dos o tres primeros días nuestras cenas deben contener algo de hidratos de carbono (patatas, arroz, pasta, pan, etc.), ya que éstos nos estimularán la necesidad de dormir. Y, por la mañana, tomaremos para desayunar un poco de pan con proteína animal (pavo o jamón) con algo de leche, huevos, queso o frutos secos.
Cada uno elegirá su opción, pero si bien estas pautas no nos quitarán de golpe el jet-lag, sí que os puedo asegurar que nos lo suavizarán.
Pues sí, “la alimentación también nos ayuda en esto”.

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