Consejos para que los niños coman bien

¿Sabías que comer es una conducta que afecta al buen desarrollo psíquico?

A través de una buena alimentación, conseguiremos que los niños desarrollen un hábito que facilitará que desarrollen otros, como por ejemplo el estudio o el del baño.

También aprenderán a resolver conflictos. Les ayudará a prevenir trastornos como la obesidad, la bulimia o la anorexia, y también a crear rutinas que favorezcan su autonomía y la estimulación del habla.

Nueve de cada diez padres se enfadan con sus hijos a la hora de comer, porque rechazan la comida. Lo siguiente es pasar a obligarles a comérselo todo, aplicar castigos, entretenerlos con juegos, ofrecerles premios, triturar la comida para que les sea mas fácil, poner la tele, disfrazar los alimentos, etc. Otros prefieren hacerles cada día la comida que les gusta y punto, así se aseguran de que coman y no haya estrés ni mal humor; aunque eso sí, a costa de que resulte algo monótona y con riesgo de falta de nutrientes.

Ceder a las preferencias de los más peques es una mala actitud, ya que favorece que el mal comportamiento frente a la comida se perpetúe. Los padres tienen que aprender a ser pacientes, firmes y constantes, y establecer unas normas para el momento de la comida. Es muy importante evitar discusiones y castigos.

Aquí os dejo unos consejos a poner en práctica si tenéis algún “mal comedor” en casa.

Para que un niño coma bien, necesita seguir una rutina adecuada a la hora de comer:

  • Comer siempre a la misma hora:

Se favorecen los ritmos del organismo. Siempre se deben de tener en cuenta las características del niño y de la familia, para poder establecer unos horarios. Una vez se le sienta en la mesa, no deberemos tardar mucho en servir la comida.

  • En el mismo sitio y lugar:

No podemos cambiar cada día el lugar donde se come, ya que es un momento importante para él y debe estar familiarizado con el entorno y el espacio: que sepa dónde sentarse, dónde va a encontrar los cubiertos, el vaso, el plato. Si le cuesta comer, cualquier desorden lo empeorará.

  • Y siempre de la misma manera:

Hay que establecer una rutina antes de que el niño se siente a la mesa: avisarle “a comer”, pedirle que se lave las manos o llevarlo a que lo haga, que ayude a poner la mesa, colocarle la servilleta. Y, según la edad, que después de comer ayude a recoger.

¡Vale la pena probarlo!

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