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Mar 16

Comer con inteligencia: ¡cocinar está en crisis!

Me parece increíble, e incluso paradójico, que estemos en un momento en el que muchas personas evitan cocinar y, sin embargo, se esté hablando continua y apasionadamente de la comida y la nutrición. Se discute intensamente sobre el tema en los sitios más inesperados y todo el mundo está super informado, o por lo menos eso creen.

Pero hablar no basta para dedicarse al arte de comer con inteligencia: también hay que cocinar, al menos de vez en cuando y, evidentemente, sin distinción de sexos.

¿Sabíais que, si no hubiéramos conseguido cocer los alimentos, posiblemente no seríamos humanos? Pues sí, sin la fritura, la cocción o el rehogado, no caminaríamos erguidos y estaríamos trepando a los árboles. De la misma manera que las vacas están adaptadas a comer hierba, los humanos lo estamos para tomar alimentos cocinados.

¿A que esto suena pasado de moda? Pues claro, es así porque ahora lo que está de moda es meter una pizza congelada en el horno y seguir los programas y “realities” de televisión sobre cocina desde nuestro sofá.

Pues tenéis que saber que, gracias al descubrimiento del fuego y a que se empezaron a preparar comidas cocinadas, comenzaron a desarrollarse nuestras facultades mentales. Al cocinar, la consistencia de la comida se hizo más delicada y aumentó la capacidad de asimilación de los alimentos. Esto permitió que los órganos digestivos redujeran su tamaño y nuestro cerebro creciera. Además, cambió radicalmente nuestra manera de comer y, al mismo tiempo, nuestro comportamiento social. Por tanto, cocinar los alimentos llevó al ser humano a ser más inteligente.

Un estudio de la Universidad de Parma demostró que una preparación óptima mejora la calidad nutricional de las hortalizas. Cocinar tiene importantes ventajas, ya que permite descomponer venenos, mata agentes patógenos y tiene un efecto conservante.

Además, los aromas de los platos influyen en muchos de nuestros procesos neuronales como las emociones, la memoria, el lenguaje, el control de los procesos de percepción y del apetito.

La invención de la cocina es una de las cosas más exitosas de la historia de la humanidad, y no debemos dejarla en manos de la industria: “¡Cocinemos!”

Es una evidencia que lo mejor que podemos hacer por nuestra salud es cocinar y utilizar materias primas frescas y naturales.

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