“Carbohydrate Craving” o compulsión por el dulce

Muchas veces, el estrés nos genera unas ganas irresistibles de comer alimentos dulces. Algunos estudios han mostrado que estas pulsiones aparecían en momentos precisos del día y que tienen una duración media de dos horas al día: la bulimia de fin de tarde y de principio de noche.

Así, hay personas que combinan el problema de los azúcares con el de las grasas, provocando otro problema añadido: el del sobrepeso.

 

¿Qué pasa en ese momento? El consumo excesivo de azúcar responde al deseo inconsciente de serenidad, relajación y tranquilidad. Fijaros que siempre se toma para calmar una especie de ansiedad…y nos relaja.

 

¿Cómo participa el azúcar en esa tranquilidad? Al consumir azúcar, se aumenta la secreción de insulina y se consigue hacer penetrar los aminoácidos en las células. Entre estos aminoácidos, encontramos el triptófano, que se va a dirigir hacia las células del cerebro y participará en la síntesis de la serotonina cerebral.

 

La serotonina es fundamental para la gestión del humor, a la par que favorece el sueño. Se sabe que la franja horaria más favorable para la síntesis de la serotonina va de las 16h a las 17h.

 

En el marco del “carbohydrate craving” (antojo de carbohidratos), se ve muchas veces una restricción alimentaria muy severa durante el día, así como una disminución del número de comidas diarias, lo que conduce a frustraciones al terminar el día y esto nos lleva a una desregulación del sistema serotoninérgico.

 

Si respetamos el comer entre las 16h y las 17h alimentos de tipo glucídico seleccionados dietéticamente e ingeridos en cantidad adecuada y controlada (como 10g de chocolate con una rebanada de pan integral o algunos frutos secos), obtendremos una mejor gestión de las compulsiones bulímicas por lo dulce al final de tarde.

Lo que quiere decir que una pequeña merienda nos servirá para frenar esa ansiedad y nos ayudará a sentarnos a cenar sin tener esa sensación de comérnoslo todo.

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