Azúcares complejos frente a azucares simples

Empezaré haciendo mención a los azúcares simples: sí que es cierto que debemos limitar su consumo, pero no prohibirlos.

Debemos ser conscientes que no siempre son malos para nosotros, sino que hay ocasiones en que son incluso necesarios, como por ejemplo a la hora de recuperarnos tras un gran esfuerzo físico o deportivo, o la hora de levantarnos. En estos casos tenemos una serie de alimentos que nos proporcionan estos azúcares simples (de absorción rápida) y que son saludables, como son la leche, la fruta y, con moderación, el azúcar de mesa (o “de cuchara”).

Pero parece ser que los que más preferimos son los azúcares complejos de absorción rápida, que se encuentran en los refrescos, los zumos, los yogures azucarados, las galletas y la bollería industrial de todo tipo, que de saludables no tienen nada de nada.

Por lo tanto, debemos equilibrar la balanza a favor de los azucares complejos de absorción lenta, que son una fuente de energía a largo plazo indispensable para el buen funcionamiento del cerebro, además de reforzar nuestro sistema inmunitario o luchar contra la diabetes, enfermedades cardiovasculares o el sobrepeso. “Todo son ventajas”.

Los alimentos ricos en azucares complejos y más recomendables son:

• Copos de avena: grandes aliados de nuestro sistema inmunitario, participan en la lucha contra el colesterol, hacen que nuestra piel resplandezca, facilitan el tránsito intestinal y tienen un gran efecto saciante
• Arroz integral: siempre mejor que blanco, ya que este pasa por un montón de tratamientos para darle un aspecto perlado y pierde gran cantidad de las propiedades nutritivas
• Boniatos: muy beneficiosos para la memoria y para nuestra función cognitiva
• Judías blancas: hacen funcionar nuestro cerebro, son económicas y sacian muy rápido
• Bulgur integral: se digiere lentamente y es rico en fósforo y magnesio, lo que nos da más capacidad de concentración y memoria
• Garbanzos: buenos para el tránsito intestinal, saciantes y grandes luchadores contra los radicales libres
• Habas: ricas en almidón, hierro, potasio y magnesio, los nutrientes preferidos de nuestro cerebro
• Pasta: mejor integral y al dente, así mantiene los azúcares lentos
• Pan integral: siempre será menos procesado y más rico en fibra.

¡Comer sano sí es posible!

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